Adolescencia, una oportunidad para crecer y renovar la confianza en los vínculos personales.

Es un momento de la vida en el cual estallan las posibilidades, abrimos las puertas a todo aquello que fuimos experimentando, lo desparramamos por el piso, para poder hacer una nueva configuración, diferenciándonos de nuestros padres y de los esquemas conocidos.

V: – ¿Cuáles son los hechos que hacen que confíen más en ustedes mismas?, ¿qué cosas hacen que se sientan mejor? Por ejemplo, aprobar un examen, que alguien diga que las quiere…

Carolina: -No sé si el hecho de aprobar un examen,  más que nada para mí el poder entender las cosas, a tal punto de también poder enseñarlo a alguien más. Me jacto del modo en que puedo superarme y eso me da confianza en poder hacer más que eso. Poder hacer cosas más importantes. Siempre se siente bien cuando te dicen que te quieren, el hecho de que las cosas que vos haces por alguien sean valoradas no tiene precio. Es hermoso poder ser de ayuda a alguien, poder compartir cosas con alguien, y que ese alguien te tenga la confianza para compartirte cosas también. A mí me completa, me encanta.

Nora: -Aprobar un examen o hacer bien alguna tarea hace que me suba la  autoestima. Eso me da más ganas de estudiar. Que la gente me quiera o no, no es algo que hace que confíe tanto, ya que no todos son sinceros, pero cuando noto que realmente me quieren, o no me mienten, me hace sentir super bien. Que alguien esté pendiente  de mí, o que me regale algo, por más mínimo que sea, es como que siento que se acuerdan de mí, y eso está bueno.

Lili: -Lo que hace que confíe más en mí misma puede ser que después de tanto esfuerzo logre la meta que me había trazado, eso es algo que hace que me suba la autoestima. También cuando ayudo a algún familiar, a algún amigo, por que me hace sentir importante. Las cosas que hacen que me sienta mejor pueden ser: Estar con las personas que quiero, saber que hice algo bien, por ejemplo en la escuela, ayudar a alguien.

Flor: -Que me digan cosas lindas, que me puedan hacer sentir segura, como decirme “linda, tierna, me encanta como sos, pasar tiempo con vos “y cosas así, y esas mismas cosas que me hacen sentir segura también me hacen sentir mejor, como también sentirme útil para cosas, ayudar a gente, a amigos, familia.

V: – ¿Cómo creen que se puede ir más allá de la pura imagen exterior? ¿Cómo valoran los chicos y chicas de tu edad los aspectos que van más allá de un peinado, de la ropa…?

Lili: -Se puede  ir mas allá conociendo a la gente, porque uno puede ver a alguien y pensar que es de un modo, pero cuando lo conocés realmente te das cuenta de que no todos son lo que aparentan. Con la sinceridad pasa lo mismo. Porque siendo sincero con alguien llegás mucho más lejos de lo que los otros pueden llegar.  Las cosas que al principio se notan más  son esas, los peinados, la ropa, el estilo, el maquillaje.  Personalmente  valoro mucho la sinceridad, odio la gente falsa, siempre me pareció mejor que te lastimen con la verdad y no que te hagan feliz con mentiras.

Flor: -Podríamos dejar de juntarnos por gustos musicales y culturales, y podríamos empezar a conocer a la persona antes de juzgarla. Para mi los chicos y chicas de ahora no valoran mucho las cosas que van mas allá de lo físico, vestimenta y eso, se perdió muchísimo el interés por como sos como persona, porque ahora los chicos solamente quieren un rato y nada más, casi nadie te toma en serio y lo que noto mucho también es que los chicos y las chicas piensan que son todos iguales, que nadie vale la pena.

– V: ¿Pueden nombrar cualidades “no visibles” que vayan en sintonía con la belleza? En lo particular creo que una persona inteligente es bella, que las personas buenas son más lindas.

Nora: -Una persona es linda al ser buena, al ocuparse de los demás, cuando es confiable, te hace reir, hay muchas cosas que no son visibles, que se pueden tomar en cuenta, porque es más importante que la belleza exterior. Poder ser amable, mantener los valores con los que tu familia te educó, lo que te enseñaron…

Caro: -Yo digo que una persona es linda, no por lo físico, sino por su forma de ser, si es suelta, simpática, sabe reir,  Me encanta que me hagan reir, es algo que me parece hermoso. La simpatía suma mucho últimamente. También que te demuestren cariño.  La amabilidad es una virtud en las personas también. El hecho de que se interesen por otros. También el que sean abiertos a conocer, que no sean prejuiciosos.

Flor: Sí obvio, la gente inteligente, buena, cariñosa, con sentimientos lindos, es mucho más linda que una persona fría, con malos pensamientos y con sentimientos que lastiman a las demás personas, o con actitudes egocéntricas o egoístas.

La adolescencia es una palabra , cargada de sensaciones parecidas a las de un terremoto… es común escuchar decir “socorro, mi hijo entró en la adolescencia!!!”.  Cada vez más, en nuestro medio socio cultural, parece que la adolescencia trae algo terrible, para lo cual debemos prepararnos. Y que a los que comienzan “su adolescencia” les espera un caos que no sabemos si serán capaces de atravesar.

Sin embargo, si corremos  el peso de esa palabra-etiqueta, podemos  encontrar  que nuestros hijos  son  personas que están creciendo, que sienten que su mundo más intimo está cambiando; que se cuestionan sobre la realidad en la que  viven, que comienzan a sentirse de a poco, parte activa y creadora de esa realidad. Esas personas que hasta hace  poquito eran sin lugar a dudas “nuestros” hijos, se convierten en dueños de sí mismos, tomando decisiones, haciendo cosas que nos resultan desconocidas, desconcertantes, y están tratando de comprender este mundo tan complejo, y al mismo tiempo, crearlo  aportando a lo conocido la novedad de su ser.

Leyendo los testimonios que las chicas compartieron, encontré  vivencias que  no están  lejos  de lo que un adulto puede sentir: el deseo de conocer, de que no nos  prejuzguen, de crear relaciones sinceras, de poder tener una meta y alegrarnos cuando la cumplimos; de compartir lo que sabemos, de ayudar a otros; que se respeten nuestras necesidades,  alejándonos de lo que nos hace mal, acercándonos a lo que nos hace bien; sentir confianza en uno mismo y  en los otros. ¿Qué adulto no siente esto también? Y si lo hemos olvidado, el crecimiento de nuestros hijos nos invita a recordar.

Esta revolución vital, es un acontecimiento “relacional” que trae la oportunidad de crear nuevos modos de contactos,  mostrándonos también como personas que estamos aprendiendo a ser padres , con  miedo de verlos volar, y con deseo de confiar en que lo van a aprender.

La confianza es  una necesidad vital que  se construye en relación y la adolescencia nos invita a recordarla y a reinventarla.

Nuestros hijos están creciendo, no se volvieron locos, están buscando su  espacio en un mundo complejo, trayéndonos  sin intención, la posibilidad de ser más sinceros, de repreguntarnos nuestro lugar en el mundo  y de  recordar aquello que es esencial para crecer como seres humanos: el contacto real, el afecto,  y la confianza que da el relacionarnos de persona a persona.

 

Por: Lic. Viviana Rey
Psicóloga

 

Viviana es Terapeuta desde el Acercamiento Centrado en la Persona, miembro de Asociación Casabierta. Para conocer la Asocición escriba a: informes@casabierta.com

Deja una respuesta