El gaucho funky

Se llama Diego Gabriel Aguirre, es domador de caballos, y uno de los paradigmáticos personajes infaltables en el paisaje de Valeria del Mar. Hace años alquila caballos en La Reserva, un lugar de una naturaleza única.

Tiene 28, pero vivió un Valeria con calles de tierra, con caballos galopando por la playa, con una única línea de colectivos, sin heladería, ni calesita, ni más de un balneario.
“Benito Durante era el único lugar con guardavidas y con algunos juegos
para los chicos”, recuerda.
Y da comienzo a un diálogo que mutará hacia un atrapante monólogo que,
por momentos, le hace creer a uno que está frente al más experto contador
de historias de ficción. Relatos que, sin duda, pueden hacer que hasta un esquimal se enamore de Valeria del Mar.
Si hubiera un club de fans de este lugar, él sería el fundador, el presidente y el fanático número uno.
“Valeria me remite a forestación y tranquilidad, a seguridad y, obviamente,
a caballos”, dice con pasión. Vive aquí desde que empezó el primario en la mítica Escuela Nº 4. Sus padres eran albañiles, y cuando él no era siquiera adolescente, tuvieron que
trasladarse a Buenos Aires, cuidad a la que se negó a ir pese a tener que quedarse con un gaucho viejo, amigo de sus padres. “En Buenos Aires, mi mamá se ponía muy miedosa;
en las fiestas no me dejaba ni salir a ver los fuegos artificiales a la calle”, explica. Y
agrega: “En Valeria, en cambio, podía ser libre; agarraba un pony y me iba a la playa, andaba por cualquier lado, me saludaba con todo el mundo…”.
A partir de ese entonces, empezó a trabajar con el gaucho, que lo mandaba
a acompañar a turistas en cabalgatas, o a enseñarle a los chicos a montar.
Gracias a esos años, se convirtió en un entendido criador y domador
de caballos, y hoy se dedica a organizar cabalgatas nocturnas y fogones
con asados para los turistas de Valeria.
Pero además, se animó a formar una familia, y a vivir de una forma poco
convencional: “Cuando tenemos ganas de comer una nutria, hago trampas
y las pongo en las lagunas para cazarlas”, comenta. Y sigue: “Mis hijos
de 9, 4 y 2 años ya andan a caballo, acompañan a la gente y se van a
la playa”.
-¿Cómo es el invierno en Valeria?
Me gusta mucho más que el verano. En temporada viene mucha gente alterada,
nerviosa, y ya no hay reglas. Se te cruza un cuatri sin avisarte, las 4 x 4 te pasan por arriba, la tranquilidad se pierde, y … uno es de campo.
– Me enteré de que tenés algunas historias muy buenas y que rozan la fantasía. ¿Me contás alguna?
Cuatro años atrás, era pleno invierno, y se venía una tormenta. Yo vivo a 600 metros de la ruta, y tenía que ir a comprar algunas cosas a Valeria. Estaba abriendo la tranquera y en el
medio del silencio absoluto, siento un ruido similar al de un motor, que se hacía cada vez más intenso. Miro para arriba y veo un fuego verde, a 40 metros, que venía hacia mí. El caballo se abalanza, se quiere escapar. Yo tiro todo y me agarro de él para huir.
Confieso que soy un gaucho medio asustadizo, pero estoy seguro de que esa luz verde era un meteorito. Vino desde el lado del mar y cayó a unos 60 metros de mi casa. El monte se prendió fuego, pero no encontramos ni un pozo, ni un cráter. Nada. Acá pasan muchas cosas en invierno…
Si alguien lo ve por ahí, aproveche y salúdelo. Este hombre no tiene ni el prejuicio ni el miedo que tenemos los de ciudad. Otro ejemplo de personas que eligen vivir de otra manera, y disfrutar del lado simple de la vida.

Gaby y su mujer Male, alquilan Caballos en La Reserva, y los pódes contactar al 40-6240 o en Arcachón y Corb. Halcón.

Una respuesta a El gaucho funky

  1. juana ithuralde dijo:

    tuve el gusto de conocer a diego y a su familia y pase unos dias de verano inolvidable sus historias son espectaculares 3 hijos muy educados y su mujer una divina total recomiendo este programa con asado y todoooo no se van a poder ir de valeria despues de conocerlos son puro amor y pura risaaa
    gracias valeriaaa

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