PAREDES CON VIDA: SEMILLEMOS HACIA ARRIBA

A través de los jardines verticales, el verde se adueña de territorios nuevos, distintos, antes impensados: terrazas y balcones, frentes de locales, paredes de restaurantes, recepciones de edificios, etc.

Con un poco de ayuda, las amigas plantas están volviendo a ocupar la ciudad. A través de los jardines verticales, el verde se adueña de territorios nuevos, distintos, antes impensados: frentes de locales, paredes de restaurantes, recepciones de edificios. Los jardines colgantes de Babilonia fueron una de las maravillas del mundo antiguo y los jardines verticales son hoy en día una maravilla urbana que supo encontrar la vuelta al hecho de que cada vez hay menos espacio cultivable.  El botánico francés Patrick Blanc fue el responsable de difundir y popularizar la tendencia, nombrada por la revista Time entre los 50 mejores inventos del año 2009. Es una idea inteligente que saca provecho de los recursos disponibles trayendo diversos beneficios y ventajas. No sólo incorpora vegetación al paisaje de la ciudad, transformándolo en algo más bello, vivo y natural, sino que ayuda a cuidar el medio ambiente, mejorando así la calidad de vida. Recordemos que las plantas tienen la capacidad de filtrar el aire, y en las ciudades modernas donde el grado de polución es alto, hay mucho aire para limpiar.

 Gabriela Benito (Ingeniera Agrónoma), y Marcela Palermo Arce (Técnica en Jardinería), investigaron el tema para la Universidad de Buenos Aires.  En su reporte, explican que más allá del atractivo estético, los jardines verticales crean una percepción del entorno como más fresco y amigable, contribuyendo a la sensación de bienestar de las personas.  Afirman que “la inclusión de elementos vivos en sitios donde de otra manera sería imposible encontrarlos agrega elementos sensoriales como el sonido del agua, la humectación del aire y una paleta de colores naturales que mejora la calidad de vida”. Además tienen la capacidad de retener parte del polvo ambiental, amortiguar ruidos (en la ciudad, generados mayoritariamente por el tránsito), neutralizar gases nocivos y atemperar el clima”. Esto último permite “reducir el consumo de energía, especialmente en verano porque actúa como un sistema de refrigeración natural”.

Jardines Verticales es una empresa que ha desarrollado esta “nueva modalidad de paisajismo, diseño urbano y diseño interior” en Buenos Aires, San Luis y Uruguay, tanto a gran escala en lugares como shoppings como también en balcones y terrazas particulares. Desde su web afirman que “la concentración de plantas (30-45 por m2) genera una importante liberación de oxígeno, fundamental al equilibrio de ciudades cada vez más contaminadas”, a tal punto que pueden limpiar un volumen de aire mayor al volumen de gases con efecto invernadero emitidos por un edificio.

En 2012, la revista  Environmental Science and Technology publicó un estudio que demuestra que los jardines verticales y otras plantas (árboles, arbustos) tienen sobre el aire un efecto mayor de lo que se pensaba, y que incluso podrían disminuir la contaminación en ambientes urbanos hasta en un 30%.

¿QUERÉS TENER UNA HUERTA VERTICAL EN CASA?  
HuertaJardin.com.ar brinda cursos de huerta orgánica de forma totalmente gratuita por Facebook. La directora de la iniciativa, Viviana Bernhardt, paisajista especializada en huertas, presentó una vertical en la muestra Estilo Pilar 2012. Luego, en el marco de La Bienal Kosice, aprovechó las barandas de la escalera interior del Planetario para colocar plantas. Para los lectores de VALE que quieran hacer la experiencia en casa, Bernhart da algunas recomendaciones y consejos: 
 – “Se puede armar con contenedores variados apoyados en repisas, botellas cortadas, bidones, macetas colgadas tipo bolsillero guardazapatos. En algunos casos vajilla vintage que está cachada, recipientes de zinc, canaletas o caños de desagüe, cacerolas, tarros lecheros, … ¡La idea es no tener excusa! Sembrar o plantar en cualquier recipiente para no perderse la oportunidad de comer y condimentar de tu propia cosecha. Es más sano, fresco, práctico y económico”.
 – “Un lugar al aire libre es lo mejor. Pero tener cerca las especies que más usás, por ejemplo en una galería o lavadero, también da buen resultado. 
Es cómodo, más protegido para las plantas y práctico para el cuidado: no hace falta agacharse, el riego es sencillo, no crecen yuyos. Otra alternativa: alguna ventana de la cocina donde dé el sol. Las verduras necesitan 3 horas de sol y las que dan frutos, 5 horas”. 
 – “Como se requiere poca cantidad de tierra, lo mejor es comprar un sustrato especial para huerta, liviano y con mucha materia orgánica. De esta manera nos aseguramos nutrientes a lo largo de todo el ciclo del cultivo, plantas más sanas y no gastamos en fertilizantes químicos que contaminan y dan gusto artificial. 
 – “El riego ideal es por goteo, o al ser tan cómoda la situación de cultivo, con cualquier recipiente con pico que moje directamente la tierra. En general alcanza con regar día por medio”.
 – “Las especies aromáticas son un clásico. Las que dan mucho son la lechuga, rúcula, radicheta. Estas son de ciclo corto y se pueden sembrar escalonadas para tener cosecha en todo momento. Tomates cherry (los altos dan más cantidad), común o perita, zapallito verde y calabaza. Puerros y verdeos son bien rústicos, además resisten y ahuyentan las plagas”.
 – Últimos consejos: “No plantar siempre lo mismo en el mismo lugar, para que los nutrientes del suelo no se agoten siempre con el mismo cultivo. Si la huerta es en maceta está bueno cambiarla de lugar porque los insectos tienen memoria, y rotando los desorientás. También se pueden asociar especies para ahuyentar plagas, por ejemplo tomate con albahaca, lechuga con ciboulette, etc”.
 

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