UN ACTOR DE VACACIONES: EL ARTISTA EN SU MAR

VALE dialogó con Gerardo Baamonde, multifacético artista escénico, padre, amante del mate y de los pinos. En una distendida charla, nos contó acerca de su rutina y sus hábitos, su familia, y habló de proyectos recientes y futuros.

Actor, mimo, clown, bailarín, acróbata, escritor, director, cantante…Gerardo Baamonde es todas estas cosas. Sin embargo, confiesa que, por sobre todas las expresiones, su lugar es el teatro.

“Cuando hago una obra, lo hago para mi público, pero principalmente me importa que le guste a mi mujer. Si también le gusta a la crítica, mejor.” Gerardo y Marcia están juntos hace 17 años y tienen un hijo, Juan, de 7 años.

Baamonde cuenta a VALE que en una entrevista reciente, le hicieron el cuestionario Proust. “Preguntaron cuál era la frase que repetía más seguido, y yo contesté “Te amo”, por las veces que se lo digo a mi hijo y a mi mujer. Para mí, volver a casa es un programa”.

Le comentamos que en este número de la revista, hay una nota sobre el ritual de la comida en familia. “Para nosotros es fundamental”, asegura. “Yo trato de no tener ensayos ni compromisos para que podamos cenar todos juntos. Es el momento donde estamos los tres y nos escuchamos sin distracciones…

VALE- ¿Cómo es un día típico en tu familia?

GB-  Yo  llevo a Juan al cole y a la tarde lo busca su mamá. No soy dormilón: antes de que suene el despertador ya estoy levantado y tomando mate, leyendo el diario. Además aprovecho ese horario para estudiar las obras y los textos, más tarde ya no puedo.  Es mi momento de silencio… Tampoco me acuesto tarde…a las 23hs, como mucho, me estoy yendo a dormir.

VALE- Contanos un poco sobre tus lugares preferidos para las vacaciones.

GB- Valeria y Villa Gesell eran mis lugares de la infancia y adolescencia. Cuando me casé, seguí yendo porque eran mucho más tranquilos que Pinamar y Cariló, por ejemplo. También voy a veces a Uruguay buscando playas tranquilas. Pero Valeria es mi infancia. Íbamos con mis padres y hermanos. Es un lugar familiero en general. Con la mamá de Marcia, con mi mamá, con amigos como Juana Molina. Hubo veranos donde trabajé en Pinamar pero siempre paré en Valeria. La vegetación y los pinos tienen un olor particular. Caminar por adentro, por las callecitas…

VALE- Ahora hay mucha gente viviendo allí en forma permanente. Notaste ese cambio?

GB- Sí, sé que aumentó mucho la población. En algún momento, a nosotros nos gustaría tener un lugarcito en Valeria para poder ir durante el año.

VALE- Y en vacaciones ¿en qué consiste un día típico?

GB- Levantarme, ir a comprar las medialunas de Gretel, que son riquísimas, volver a desayunar y después ir a la playa. Al mediodía volvemos y almorzamos en casa. Me gusta comer en el jardín, debajo de los pinos, por eso siempre elegimos una casa en el bosque. Como nos levantamos temprano, es importante el corte al mediodía.  Si hay alguna hamaca paraguaya, duermo una siestita, vuelvo a la playa medio dormido y me doy un chapuzón en el mar para reactivar. Y nos quedamos hasta el final de la tarde. Después vemos qué comer a la noche: asadito, pescado a la parrilla… Ese mecanismo me encanta. Nosotros amamos la cocina. Incluso en vacaciones puedo cocinar más que mi mujer. Mientras yo prendo el fuego, Juan busca maderitas, piñas, lo que se necesite. Es algo lindo que compartimos.

V -¿Qué otros programas hacen?

GB- En vacaciones, más que salir, disfruto de ver películas en casa. Aunque sí nos gusta juntarnos con amigos que están por ahí. A veces vamos a La Reserva y alquilamos caballos…pero los que suben son mi mujer y mi hijo, ¡yo paso! Soy un poco miedoso. Igual este verano tengo ganas de probar con la tabla de surf, si me animo. Mi hijo está empezando a aprender…

VALE- ¿Cómo fueron tus comienzos en las artes escénicas?

GB- Fue tarde, en realidad. No sabía que iba a ser actor aunque todos me decían que tenía que serlo. Yo estaba sin trabajo e iba a almorzar todos los días con mi hermana. Le daban tickets de almuerzo en su trabajo, entonces yo la pasaba a buscar y comíamos juntos. Un compañero suyo me decía “Vos tenés que ser actor. Yo estoy por dar el examen para entrar a la Escuela Municipal de Arte Dramático”, y me ofreció ayuda. De repente estaba en una lista de 30 personas que habían logrado ingresar entre unos 200 o 300 aspirantes. Y me dije “¿Y ahora?

VALE- ¿Y entonces?

GB- Ahí empecé a estudiar y al par de meses era como el jefe de la banda. Descubrí un mundo para el que era apto. Tenía talento para eso. Fue un cambio muy grande para mí. Cuando me encontré con mis pares, con mi propio discurso, se produjo un vuelco en mi vida. Nunca más paré de hacer ni de estudiar. Me agarró como una voracidad por ese mundo. Entré en la Escuela Argentina de Mimo, practiqué danza,  acrobacia, circo. Quería todo. Como una esponja que absorbía y fagocitaba todo lo artístico que encontraba a su alrededor.

VALE- ¿Por qué pensás que lo necesitás?

GB- Es una necesidad personal de “sacar afuera”, de transmitir mi discurso interno. Lo hago de todas las formas posibles. Creo que me completa. Es mi lugar y mi misión. Soy un artista. Arriba del escenario es el lugar donde más cómodo me siento. Puedo estar allí aunque nadie quiera trabajar conmigo ni me ofrezca ningún trabajo. Es como una necesidad física y mental. Es mi forma de vivir.

 

Por: Christine-Marie Andrieu

Deja un comentario