Valeria del Mar es el punto exacto.

Diego Fucks, un periodista de raza, amante del fútbol y del buen comer. Tiene dos hijos y veranea en Valeria del Mar desde hace 6 años. No duda en afirmar que este lugar es su sueño de felicidad.

¿Por qué Valeria?

CF: Vine una vez de casualidad, y me enamoré. Cuando estaba casado, siempre veraneaba en Quequén, hasta que un día empezamos a recorrer este lado de la costa, la “costa verde”, como diría Badía, y caímos en Valeria. Nos llamó la atención enseguida porque no es un quilombo como Cariló, ni tiene esa cosa de ciudad, de asfalto que tiene Pinamar. Es el punto exacto, y nos gustó muchísimo. Entonces empecé a venir todos los veranos, sin excepción. Paso acá todo enero, y es encantador… no me jode nadie. Hago lo que quiero, vivo muy tranquilo.

¿A tus hijos les gusta Valeria?

CF: Sí, muchísimo. Sobretodo porque aquí tienen todo organizado. La casa que alquilamos es perfecta. Hay dos chicos vecinos, que tienen las edades de mis hijos, con quienes juegan y se han hecho muy compinches. Además, yo tengo amigos en Cariló y en Pinamar, y armamos asados y partidos de fútbol. Nos divertimos mucho. Por suerte a ellos todavía no les llegó la etapa de querer irse de vacaciones con sus amigos (tienen 8 y 10), pero seguramente cuando sean más grandes, insistirán con Valeria por su cercanía a Pinamar, que es un lugar atractivo para los adolescentes.

¿Creés que las vacaciones son un buen momento para unirte a ellos?

CF: Sí. Cuando estamos acá, hablamos cosas de hombres, tenemos conversaciones re copadas: de música, de fútbol, del colegio, de lo que sea. Tenemos tiempo para jugar, y la pasamos muy bien.

Una imagen que te simbolice a Valeria

CF: La casa adonde voy es verde absoluto. El terreno de al lado está completamente parquizado porque el dueño lo compró para que no le edificaran al lado. A la mañana abrís el portón, que es bien grande para entrar la moto de agua, y el paisaje es una hermosura. Para mí, Valeria es verde, es pajaritos, y es aroma a naturaleza, a pasto… es una cosa tan relajante. Es maravilloso, es un lugar de paz después de la locura que se vive durante el año en la ciudad.

¿Cúal es, para vos, la mejor forma de aprovechar las vacaciones?

CF: Durmiendo, comiendo, tomando vino, tomando sol. Pero sobretodo haciendo asados, prendiendo el fuego en la parrila, con amigos. Yo vivo en un departamento, así que para mí, eso es la gloria. También voy mucho al teatro en vacaciones, me gusta poder ir en ojotas.

¿Lees el diario cuando estás de vacaciones?

CF: Sí, todos los diarios. Pido el Clarín, el Olé, y otros. En mi casa leo el diario digital para hacer más rápido. En Valeria, en cambio, leo el diario de papel mientras tomo el desayuno al aire libre, cruzado de patas, en una mesa grande, con los pibes. Por más de que me entere de que murieron 40 personas en un accidente, valoro la ceremonia en sí misma. Además, no soporto “estar en bolas”, desinformado porque me siento afuera del mundo.

Un deporte para la playa

CF: Juego mucho al volley. Y me gusta el fútbol… te rompe las piernas practicarlo en la arena, pero me enloquece. También juego a la paleta con los pibes.

Un libro para leer en vacaciones

CF: Yo recomiendo que lean un clásico, como “La metamorfosis”, de Kafka o alguno de García Márquez. Son libros que no te olvidás nunca en tu vida, y lo que leés te queda para siempre. Es clave poder seguirlos con atención, analizarlos, y tener la posibilidad de volver sobre algo que no te quedó tan claro, algo que sólo podés hacer en vacaciones.

Una banda para escuchar en verano

CF: Una banda de música disco, como Cool and the Gangs o Billy Joel. Y rock nacional, como Divididos. Me gustan mucho Pink Floyd, Génesis y Led Zeppelin… Pero para mí, el verano es fiesta, por eso lo asocio con música disco.

Un lugar que recomendás de Valeria

CF: Fui durante mucho tiempo al balneario Enrico. Ahora que los chicos son más grandes, voy a un lugar donde te podés meter con las camionetas, que está en el límite. Hay como un “chiringuito” que tiene sombrillas y hamacas paraguayas, pero no tiene carpas. Ahí hacen la caipirinha más rica que he probado. Está muy bueno para estar tirado al sol, tomando algo… Para mí, es lo más lindo que hay en Valeria.

¿Y para comer?

CF: Hay una parrilla que tiene una vaca en la puerta. Ahí se come muy bien. Y también Tamarisco, al que volví el año pasado después de mucho tiempo y que está buenísimo.

¿Qué otros personajes veranean en Valeria?

CF: Cucho, el cantante de los Auténticos Decadentes, con quien me junto bastante. En su casa de Valeria comí el mejor asado de mi vida. También Diego Capusotto. Y el año pasado vinieron Filmus, Claudio Morgado, Gastón Pauls…

Alguna frase tuya de cabecera

CF: “Metele para adelante”, la uso mucho.

Cuando comienza un nuevo año, es lo mismo o te sentís cambiado?

CF: No, no es lo mismo, ¡para nada! Planeo muchas cosas, me propongo cambios. En 2008, por ejemplo, me propuse ir al gimnasio, y lo cumplí. Solo falté durante las vacaciones de invierno porque estaba con los pibes. Peso 7 kilos menos que en febrero del año pasado, algo es algo. Mi problema fue que empecé el gimnasio en marzo, pero encontré al nutricionista recién en septiembre. Ahora espero no cargarme esos 7 kilos de nuevo en Valeria.

En una nota dijiste que tu sueño de felicidad era tener una casa en Valeria con una canchita de fútbol.

CF: Sí, ese es mi sueño aunque todavía no lo pude llevar a cabo. Había comprado un terreno y lo vendí porque quería usar el dinero para otra cosa. Pero es una ambición que tengo, que a corto o a largo plazo voy a concretar.

POR ANA PAULA QUEIJA

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